Respirando el presente.

La función vital más importante del ser humano es la respiración.

Tomamos aliento cuando salimos del vientre materno y por primera vez nuestros pulmones reciben el aire. Éste acto de inhalar y exhalar nos acompañará hasta el final de nuestra existencia, ya que terminamos la vida con una exhalación.

En la tradición yóguica se habla de que nacemos con un número determinado de respiraciones y de nosotr@s depende cómo las gestionamos, si respiramos de manera rápida y superficial gastaremos nuestro caudal de respiraciones en un tiempo mucho más corto que si elegimos respirar lenta y profundamente.

Mi propuesta es que seamos conscientes de que cada respiración es una oportunidad para sentir el momento presente, y es únicamente en el presente donde podemos disfrutar del privilegio de la vida. El pasado y el futuro son tiempos de la mente, pero la vida sólo acontece ahora, aquí, en éste instante.

Puede que te preguntes:

¿Qué puedo hacer?

¿Cómo ser consciente de mi respiración?

La respuesta es muy sencilla, tal vez por eso no se aplica.

Para, detente un instante, no hagas nada y observa tu ritmo natural de respiración. Percibe cómo el aire entra fresco a través de tus fosas nasales y cómo sale; cada uno tenemos un ritmo, un tempo en nuestra inhalación y exhalación.

El primer paso es prestarle atención, sin más; si vemos que entramos en procesos mentales de juicios (pensar si lo haré bien o qué tengo que sentir), regresamos a percibir la respiración natural, sin más.

Cuando llevemos unos minutos en esa observación procuramos inhalar más profundamente, sintiendo que las costillas flotantes se implican expandiéndose y que el aire llega hasta el bajo vientre; después, exhalamos desde el bajo vientre notando el movimiento que se genera en las costillas, las clavículas y los músculos que intervienen en éste proceso vital.

Sin prisa, con mimo respiramos cada vez con más conciencia observando cómo el diafragma interviene en cada movimiento: desciende cuando inhalamos y asciende para ayudar en la exhalación.

Es durante la práctica de ésta respiración cuando podemos visualizar que nos llenamos como una vasija, desde las fosas nasales hasta el bajo vientre, y nos vaciamos desde la parte baja notando cómo el aire sale de nuevo por las fosas nasales; podemos imaginar que la exhalación arrastra todo lo que no corresponde tanto a nivel físico como mental y/o emocional.

Cada respiración es una conexión con el momento presente: inhalo atención a mi cuerpo físico, emocional y mental; exhalo cansancio o cualquier síntoma que no necesite. Inhalo vida, me conecto con todo mi ser.

La respiración nos llena de Prana o Ki, la energía que hay en el aire y contiene sustancias vitales; y gracias a los movimientos de inhalación (expansión) y exhalación (contención) nos acompasamos con el ritmo del universo.

Realizando ésta sencilla práctica 5 minutos 2 veces al día sentirás los beneficios de Vivir el presente, que etimológicamente también quiere decir “regalo”.

Si la respiración consciente sustituye a la respiración automática cambiará tu forma de comprender el mundo, tendrás la sensación profunda de tener los pies sobre la tierra, y los temores se esfumarán.
Daniel Odier.

Comienza un nuevo ciclo.

Hoy, 30 de diciembre del 2020 es la última luna llena del año.

La luna llena está en cáncer, por ello es amorosa, nos permite abrazar nuestra emocionalidad y cerrar el ciclo de una manera hermosa ya que nos abre a la conexión con el todo.

Siempre estamos despertando a una nueva parte de nosotros y este año tan turbulento no nos ha permitido posponerlo ni mirar hacia otro lado. Hemos pasado por muchos estados emocionales, atravesado miedos y sorteado cambios radicales. Por otra parte este año nos regaló la opción de mirar dentro de nosotr@s mism@s.

Ahora todo está disponible para que podamos comprender quiénes somos y este nuevo ciclo acuariano nos ayuda a vivir desde la propia individualidad hacia la red, siendo una fracción de la energía universal que forma parte del todo.

Aunque a veces parezca que estamos separados, si te paras a sentir, cerrando los ojos mientras respiras y entrando en meditación, percibirás que eres una pieza vital en el tapiz de la creación.

Es buen momento para liberar el dolor de nuestros ancestros que vivieron aquí cuando este mundo era distinto, para revisar las creencias limitantes como la culpa, el sacrificio o el esfuerzo y para alumbrar nuevos pensamientos de abundancia y confianza en los procesos vitales.

Tomemos impulso en este nuevo ciclo para volver a estar en contacto con los elementos: tierra, fuego, agua, aire, y para conectarnos a través de ellos con todas las formas de vida, las que vemos y las que no vemos, entendiendo que somos una forma más entre millones en nuestro maravilloso planeta azul.

¿Qué tal si nos conectamos al amor aprovechando que está disponible la energía de lo nuevo, creando sinergias para generar una humanidad en red?

¿Quien elije? Yo.

Pregúntate: ¿Lo que estoy haciendo lo hago por amor o por miedo?.

¿Dónde voy a poner mi conciencia: en el amor o en el miedo?

Te propongo vivir afinad@ con la frecuencia natural de la tierra y abrazarte, porque ahora tienes otra comprensión; ahora puedes dar las gracias a tu linaje por el camino que trazaron y avanzar desde la conciencia individual hacia la colectiva, generando una humanidad despierta.

Actualicemos nuestra mejor versión y celebremos el cierre de este ciclo de lunas en un año tan trasformador.

Nos deseo un comienzo de un nuevo ciclo donde disfrutemos conscientemente de cada amanecer.

SOLSTICIO 2020

Hoy en el hemisferio Norte será la noche más larga de este año tan particular, el inicio del invierno se encuadra en la conjunción de Júpiter con Saturno.

Es un tiempo para entrar en la profundidad de la cueva y mirarnos, un momento de observar nuestra oscuridad con franqueza.

Han sido unos meses que han derribado un muro de falsa apariencia de seguridad y confort, hemos comprobado cómo las estructuras en las que nos manejábamos se están derrumbando. Tenemos que navegar con los remos de la confianza en la vida y en nosotr@s mism@s y en nuestros talentos, aceptando que estamos aquí para desplegar nuestras capacidades a través de soluciones creativas, independientes de los sistemas establecidos.

Tal vez nos corresponda arar a través del barro, pero es el momento de abandonar las viejas limitaciones y volver a enfocarnos en nuestra parte divina para vivir y manifestar desde nuestro corazón, el cuarto chakra. Éste es llamado en sánscrito Anahata, cuyo significado es” sonido creado sin que dos cosas choquen”; ésta metáfora indica la coexistencia de lo material y lo espiritual.

Es urgente generar otra forma de estar en el mundo, de trascender las limitaciones muchas veces impuestas por nuestra propia mente. Es necesario avanzar con paso firme y actitud decidida hacia una conciencia despierta en la que se revelan nuestras múltiples capacidades creativas, para materializar un planeta justo; en el que la gratitud por estar aquí, en éstos momentos, se despliegue hacia todas las formas de vida.

¿Qué tal si recuperamos el auténtico sentido de la Navidad (nacimiento) y desplegamos nuestra luz desde la conexión con nuestro silencio, desde la aceptación de todo lo que somos , incluida nuestra sombra ?

¿Qué tal si danzamos nuestra propia música y nos aceptamos con todas nuestras facetas, entendiendo que son partes vitales del tapiz que tejemos?

Te deseo que te mires, que te cuides, que despliegues todas tus facetas y todos tus valores; que recuerdes que eres inconmensurable y que disfrutes de cada respiración con todos tus sentidos.

Feliz solsticio de invierno.

Tiempo de cuidarnos.

Para estar en nuestro centro y desde ahí tomar las mejores decisiones diarias debemos cuidarnos.

¿Qué significa cuidarnos?

Para mí, cuidarme es tomar conciencia de que soy un ser holístico y como tal presto atención a todos los campos.

Cuido mi cuerpo físico con la alimentación saludable, la práctica de pranayama (técnicas de respiración) y asanas, sumando el uso bien combinado de plantas medicinales, preparados ayurvédicos y caminatas por la naturaleza.

Cuido mi mente observando mis pensamientos, por eso la meditación es mi gran aliada y la práctica de Yoga Nidra una de mis preferidas.

Observo mis emociones, y cuando siento que alguna está muy presente me ayudo de flores de Bach y visualizaciones para integrarlas y/o equilibrarlas.

Llevo realizando éste trabajo personal muchos años, de conocimiento interior y soltando lastre que no me corresponde y quiero comentarte que me ayuda mucho trabajar en equipo, en retiros con pocas personas para profundizar y asentar los cambios.

Carmen Valenzuela y yo llevamos un buen trecho de trabajo personal, y la vida nos ha unido para complementar nuestras técnicas con respeto y mucho cariño hacia nosotras mismas y hacia las personas que se apuntan a nuestros retiros.

El lugar para éstos retiros es en una preciosa casa rodeada de bosques y mar, en la mágica Galicia. La naturaleza que rodea el lugar es una gran facilitadora para procesos de soltar y renovarse.

Te animo, si es tu momento a permitirte unos días para ti.

Namasté.

Hola de nuevo!!

Estoy feliz por compartir éste video en el que se explica el taller que estoy preparando para emprendedoras en el medio rural.

Versa sobre la sensibilidad a la hora de recolectar y elaborar preparados con plantas comestibles y medicinales así como la importancia de recuperar los conocimientos ancestrales en la cocina y en la salud.

Un placer formar parte del equipo “Como una cabra” que está diseñando recorridos prácticos y útiles en los emprendimientos rurales.

https://fb.watch/1weyf8Pm-e/

RETIRO EN LA MÁGICA GALICIA

Hemos disfrutado, en un entorno facilitador, de unos días en la mágica tierra gallega.

Acompañando procesos, liberando cargas, practicando Yoga, Pranayama y conciencia corporal.

Ayudándonos de los sonidos como el tambor Chamánico y música seleccionada.

Trabajamos con la rueda de la vida, la alimentación consciente y el Yoga Nidra como herramientas facilitadoras para el proceso de liberación.

Agradecemos a los bosques, el mar y los espacios naturales su energía sanadora.

Un retiro inolvidable.

ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

La nutrición holística relaciona los alimentos con los sentidos: los sabores, los aromas, las texturas y colores de los platos conforman la experiencia.

Si comemos productos sin vida no estaremos saludables, tarde o temprano nuestro médico interno nos dirá en forma de síntomas que no lo estamos haciendo bien.       

Ya que en esta sociedad desconectada se padece un déficit de naturaleza tomemos los alimentos de la madre tierra, sin envasar, sin procesar, lo más frescos posibles, de temporada.

Si consumimos alimentos del lugar donde habitamos nos conectamos con el territorio, nos nutrimos porque en ese lugar crece lo que nosotros, como seres vivos necesitamos.

La madre tierra siempre nos cuida y gracias a ella retornamos a nuestra esencia.

En contra de algunas creencias, para tener energía necesitamos poca cantidad de alimento, pero de buena calidad.

Retiremos de nuestra dieta harinas y azúcares procesados e introduzcamos granos enteros, frutas, frutos, verduras y semillas de cada estación.

Podemos retomar la base dietética de nuestros abuelos, porque ellos estaban conectados con las estaciones, y reservamos los alimentos más calóricos para el invierno y los más refrescantes para el verano.

Por otro lado, si somos creativos con las texturas y los colores elaboraremos platos saludables y atractivos que nutrirán también nuestra vista y olfato, elevando la experiencia de nutrirnos a otro nivel.

Ya que el consumo es nuestra votación, nuestra implicación diaria en la sociedad, si consumimos alimentos naturales estamos colaborando a sanar esta sociedad y por supuesto a nosotros mismos.

Es importante que escuchemos a nuestro cuerpo. No hay dogmas, la dieta es personal. Incluso una misma persona cuando pasa el tiempo, no necesita ni los mismos alimentos ni la misma cantidad, por eso la autoescucha y la flexibilidad son claves.

En estos tiempos es indispensable despertar la fuerza interna que nos permite mantener la salud mental, emocional y física desde nuestra fuerza vital. La dependencia de nuestra salud en el exterior no es sostenible. Activar la salud interna es activar la congruencia del ser que nos lleva a tener soberanía sobre nuestra salud.

Podemos conectar con nuestra esencia a través del alimento en su estado más puro; es decir, lo que viene de la tierra, lo que surge de forma natural.

Según las medicinas ancestrales, tanto la ayurvédica como la medicina tradicional China, nosotros, los seres humanos estamos compuestos de varios cuerpos: físico, emocional, pránico, astral, energético, etc.

Si queremos nutrirnos holísticamente tenemos que tener en cuenta que esos cuerpos interactúan entre sí como redes comunicantes. Por eso hay que tener en cuenta que la nutrición no sólo se da a nivel físico.

Conviene que revisemos:

  • Qué comemos.
  • Cómo lo comemos. 
  • Cuándo y con quién.

No me sentará igual el alimento si lo consumo con calma o con estrés; si estoy en buena compañía o con alguien que no me gusta; si mientras como, veo las noticias o escucho buena música; si mastico con calma o engullo; si agradezco el alimento y estoy presente, o estoy pensando en otros temas y como de manera automática.

  • El alimento es el combustible del cuerpo, así pues la energía que hará funcionar nuestro organismo dependerá de su calidad y cantidad.
  • En nuestras células hay una parte de los elementos que conforman la vida:
    • El fuego en forma de calor, nos ayuda a realizar la digestión y cuando está en exceso produce inflamación.
    • Por el elemento agua circulan los nutrientes, y cuando se atasca produce edemas.
    • La tierra forma los músculos y da consistencia.
    • El aire es imprescindible para realizar el metabolismo y trasformar los nutrientes en energía vital.

Recordar significa volver a ver las cosas desde el corazón. Por ello recordemos y llevemos a la práctica lo que necesitamos. Si somos la mayoría los que nos enfocamos en lo que nos otorga vitalidad, vida y esperanza, encontraremos salud y eso repercutirá en nuestra sociedad de manera visible.

La meta que traemos instalada desde nuestro nacimiento es ser felices y estar en paz, es difícil encontrar esa meta si no estamos en sintonía con La Madre Naturaleza.

Ya que la felicidad y la salud van de la mano y la salud es el capital principal que tenemos que administrar, cuidémonos antes de enfermar.

El buen ejemplo se contagia, evitemos los plásticos, no usemos productos desechables y tengamos presente que con la salud debemos invertir en calidad 100%.

La alimentación natural incluye también buenas noticias y debemos recordar que es posible vivir sin enfermedad ni medicamentos.

La nutrición consciente es vincular la consciencia a nutrirnos, es estar presentes a través de todos los sentidos y abarca todas las experiencias diarias.

Te animo a decidir conscientemente de qué te nutres y ver el impacto que eso genera en tu salud mental emocional y física.

Namasté.

Ángela Aguilar.

Naturópata, Nutricionista y Gastrobotánica.

REVISO Y AGRADEZCO MI LINAJE

Tarde o temprano nos conviene revisar nuestro linaje y dejar de culpar de nuestra situación, de nuestros bloqueos al padre, la madre o los ancestros para abrazar a nuestra niña/o y darle toda la comprensión que no recibió.

Seguro que te has preguntado más de una vez:

¿Por qué nazco en la familia que nazco?

¿Crees que es una lotería?

La respuesta es no.

Si mi aprendizaje es sobre la libertad vendré a una familia que no me permita vivir en libertad, ese fue mi caso.

Si vengo a aprender lo que es el amor voy a nacer en una familia donde no haya amor, o haya tanto que me ahogo de amor.

Nacemos en la familia perfecta, aquí no existen errores.

Cuando profundicemos en nuestras emociones (miedo, rechazo, tristeza, celos, envidia, etc.) veremos las asociaciones en la infancia, porque nacemos como una hoja en blanco, y vamos grabando todo lo que vivimos como huellas en nuestra personalidad, que se instalan y conforman nuestra manera de estar en el mundo.

Inconscientemente replicamos el mismo ambiente porque es lo conocido, lo seguro, aunque sea enfado, gritos, imposición y; por otro lado, es contradictorio porque lo que quiero es paz pero tiendo una y otra vez a repetir la pelea, el enfado.

El niño percibe desde el principio todo el ambiente que está alrededor, y si además eras una niña ultrasensible como yo, captabas los secretos de los que no se hablaba.

Traemos las heridas de nuestros padres, y ellos a su vez de nuestros abuelos, y se repiten los patrones hasta que, conscientemente, con trabajo y dedicación, soltamos el eslabón de la cadena y además de liberarnos de esa carga también rompemos la continuidad de esa información hacia nuestros hij@s y descendientes.

Por eso, cuando soy consciente de que me comporto de una forma que no es elección mía, sino que repito esos patrones mamados en mi tierna infancia, es el momento de plantearme cómo cambiarlo.

Bonito, ¿verdad?. La oportunidad de oro de romper el eslabón es todo un privilegio, pero para eso tenemos que salir de la zona de confort, mirar las cosas con perspectiva y dar un primer paso.

Apostemos por un crecimiento personal, dejando atrás la culpabilidad de nuestras situaciones a lo vivido en la infancia.

Nuestros padres no tuvieron las herramientas que nosotros tenemos, tales como constelaciones familiares, flores de Bach, arteterapia, grupos de trabajo, meditación, terapia craneosacral, masaje metamórfico, rebirthing, respiración holotrópica, etc.

Recordemos que nosotros creamos nuestra realidad con lo que creemos, y podemos cambiar las creencias cuando las miramos y reconocemos que no son nuestras, ahí hay una gran liberación.

Adoptemos a nuestra niña/o dándole comprensión, apoyo, amor absoluto, alegría y gratitud por todos sus talentos.

Necesitamos incorporar nuestra parte intuitiva, la sabiduría interior.

¿Qué tal si nos paramos a respirar, a descansar la mente y a conectarnos con el corazón?

¿Qué tal si armonizamos el parasimpático gracias a nuestra respiración profunda y consciente y nos permitimos estar, sin más, por el placer de vivir el momento, único e irrepetible?

Todos estamos invitados a aprovechar la energía que se manifiesta en cada uno de los equinoccios para despertar nuestra “serpiente” como hilo conductor entre el cielo y la tierra, para que a nivel personal podamos dar un paso más hacia nuestro estado de evolución consciente y contribuir al equilibrio de la vida en la tierra.

Cuando los maestros dicen “dentro de uno está todo”, no hablamos de teoría, tenemos que mirarnos, entrar, sentir, permitirnos las emociones.

Debemos convertirnos en guías del espíritu.

Vivimos tiempos en los que estamos perdiendo nuestro centro, nuestro equilibrio primordial por no coordinarnos con la madre tierra.
Nuestros ancestros hicieron el trabajo que les correspondió en su tiempo, crearon una ciencia mística que equilibró la interacción del hombre con su entorno. Ahora nos corresponde a nosotros hacer nuestro trabajo para equilibrar la vida en nuestro planeta.

Las antiguas culturas construyeron sus templos pensando no solamente en el vínculo estrecho que tenemos los seres humanos con la tierra, sino también en el enorme vínculo que establecemos con el cosmos.
Los templos que hoy conocemos como zonas arqueológicas son monumentos astronómicos que miden no solo los movimientos del sol, sino también los lunares, planetarios y estelares.

La sabiduría que desarrollaron las culturas estaba basada en un concepto muy sencillo: observar a la naturaleza y aplicar en nosotros sus principios. Por ello, ya que estamos en el principio del verano y hemos atravesado el portal del equinocio 2020 te invito a responsabilizarte de ti.

Permitirnos estar en silencio, contemplando, observando la naturaleza, recargándonos con la energía de los elementos como el calor del sol, la fuerza y belleza del agua en movimiento, la suave brisa acariciando la piel. El bosque sostiene múltiples y variadas formas de vida, disfrutemos del canto de las aves, el aroma de las plantas, y la interacción que sucede entre todos los seres.

Una bella manera de conseguirlo es conectarnos a través de cada respiración profunda y comprender que hemos llegado hasta aquí gracias a todo lo vivido, tanto lo que nos ha gustado como lo que no.

Nos invito a soltar lastre.

A no repetir los mismos patrones.

A caminar livian@s por la senda de la vida.

A aceptar nuestro pasado, entendiendo que ha sido parte necesaria del camino.

A amarnos profundamente como criaturas únicas y maravillosas, abrazando a nuestra niña/o, jugando, riendo, bailando, llorando, permitiendo que exprese todo lo que no se atrevió o no pudo, acompañando su proceso de liberación.

Si realizamos este encuentro con nuestra parte más auténtica habremos dado un gran paso y podremos acompañar a otr@s en su proceso.

¿Te animas?

Ángela Aguilar.

Terapeuta Floral.

Formadora

En

Masaje

Metamórfico

Bosques terapéuticos y Meditación tántrica.

cocreasalud@gmail.com    686497676.


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Acerca de mí

Hola, soy Ángela Aguilar Parra.

Nací en Marzo del 61 en un pueblecito de la Ribeira Sacra.

Viajé con mi familia hasta que cumplí 11 años por distintas partes de la península por el trabajo de mi padre, lo cual me permitió adaptarme a distintas costumbres y lenguas.

Inicié mi andadura con estudios de acupuntura y relajación a los 22 años y para profundizar en el conocimiento del cuerpo humano cursé 3 años de naturopatía, 2 años de masaje (quiromasaje y reflejoterapia podal), 2 de osteopatía, e hice un curso de masaje metamórfico.

Comencé a interesarme por el yoga porque como masajista observé la diferencia en el proceso de sanación entre los practicantes de yoga y los de otras disciplinas. Los practicantes de yoga se recuperaban con mayor facilidad, ya que sus cuerpos eran ágiles y fuertes al mismo tiempo.

La práctica del yoga me permitió ser más consciente de mi cuerpo y mis emociones.

Había estudiado acupuntura, entendía la relación entre las emociones, los sabores y los órganos a través de los meridianos por donde circula la energía y, gracias a la naturopatía, comprendí el funcionamiento fisiológico y la importancia de los nutrientes en nuestra salud.

Experimenté la claridad mental en mi cuerpo, cada vez más flexible, a través de las asanas combinadas con el pranayama y la meditación.

Uno de los aspectos por los estoy más agradecida al yoga es porque me permitió vivir mis embarazos con una atención y cuidado especial.

Llevo en la vía del yoga más de 25 años y sigo asombrándome de sus múltiples efectos.

Para profundizar he asistido a formaciones de distintos maestr@s y a retiros que abarcan diferentes ramas del árbol del yoga. He visitado 2 veces la India y en el segundo viaje viví en el ashram de Satyananda Saraswati en Bihar.

He organizado fines de semana completos con mis alumnos para tener tiempo de saborear los beneficios de la práctica.

En las salidas por la montaña con nuestro grupo de senderismo “La Comarca” coincidimos un grupo de amigos que también practicamos yoga y realizamos viajes a Marruecos de una semana; así al terminar la caminata y mientras esperamos a la cena tenemos tiempo de practicar yoga, taichi, darnos masajes o contemplar el atardecer en silencio.

Organicé un viaje a Perú de 2 semanas donde aprendimos en la selva bañada por el río “Madre de Dios” de los usos de plantas medicinales con chamanes locales, practicamos kundalini yoga en la comunidad Kapievi, y nos instalamos en las casas de los recolectores de café, cacao y quinoa conviviendo con ellos. Serpenteamos por el “Camino Inca” para entrar en la ciudad perdida de Machu Picchu donde meditamos al atardecer; los vínculos que se crearon tanto en el grupo como con los guías locales y las comunidades aún se mantienen .

Por otro lado realizo también “baños de bosque” con grupos reducidos, para sentir la fuerza de los elementos, el enraizamiento en la tierra y el despertar los sentidos a través de prácticas específicas. Podemos percibir las formas de vida que hay en un bosque maduro, apreciar los aromas y las sustancias que los árboles y las plantas medicinales y aromáticas despliegan, y disfrutar de la maravillosa sensación de estar vivo en éste espléndido planeta llamado Gaia,  nuestra Madre Tierra.

Soy cofundadora de www.mindfultraveldestinations.com

Y de REM (Red de emprendedoras en movimiento). http://www.yosoyremista.org

Elaboro cosmética natural en Amartesana, recolectando o cultivando  las plantas que utilizamos, y macerándolas en aceites vegetales teniendo en cuenta las fases lunares. Usamos únicamente ingredientes biológicos y seguimos el principio ayurvédico: “no te pongas en la piel nada que no te comerías“.

En la actualidad imparto talleres sobre turismo responsable, alimentación saludable y gastrobotánica y organizo retiros de varios días en espacios saludables, rodeados de bosque y mar. Allí trabajamos en coherencia con alimentación sostenible y local, prácticas de yoga físico y mental, yoga nidra, paseos en silencio. Conocemos las plantas aromáticas y medicinales locales, y realizamos trabajo personal con acompañamiento directo a través Flores de Bach, además de visualizaciones, sonidos sanadores y constelaciones familiares.  

Soy socia de Koan Consulting, una consultora que trabaja en turismo responsable y sostenible con 20 años de experiencia.

Vivo en la sierra de Guadarrama, cultivo mi huerto ecológico con verduras y plantas medicinales y agradezco la forma de vida que he ido diseñando paso a paso.