ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

La nutrición holística relaciona los alimentos con los sentidos: los sabores, los aromas, las texturas y colores de los platos conforman la experiencia.

Si comemos productos sin vida no estaremos saludables, tarde o temprano nuestro médico interno nos dirá en forma de síntomas que no lo estamos haciendo bien.       

Ya que en esta sociedad desconectada se padece un déficit de naturaleza tomemos los alimentos de la madre tierra, sin envasar, sin procesar, lo más frescos posibles, de temporada.

Si consumimos alimentos del lugar donde habitamos nos conectamos con el territorio, nos nutrimos porque en ese lugar crece lo que nosotros, como seres vivos necesitamos.

La madre tierra siempre nos cuida y gracias a ella retornamos a nuestra esencia.

En contra de algunas creencias, para tener energía necesitamos poca cantidad de alimento, pero de buena calidad.

Retiremos de nuestra dieta harinas y azúcares procesados e introduzcamos granos enteros, frutas, frutos, verduras y semillas de cada estación.

Podemos retomar la base dietética de nuestros abuelos, porque ellos estaban conectados con las estaciones, y reservamos los alimentos más calóricos para el invierno y los más refrescantes para el verano.

Por otro lado, si somos creativos con las texturas y los colores elaboraremos platos saludables y atractivos que nutrirán también nuestra vista y olfato, elevando la experiencia de nutrirnos a otro nivel.

Ya que el consumo es nuestra votación, nuestra implicación diaria en la sociedad, si consumimos alimentos naturales estamos colaborando a sanar esta sociedad y por supuesto a nosotros mismos.

Es importante que escuchemos a nuestro cuerpo. No hay dogmas, la dieta es personal. Incluso una misma persona cuando pasa el tiempo, no necesita ni los mismos alimentos ni la misma cantidad, por eso la autoescucha y la flexibilidad son claves.

En estos tiempos es indispensable despertar la fuerza interna que nos permite mantener la salud mental, emocional y física desde nuestra fuerza vital. La dependencia de nuestra salud en el exterior no es sostenible. Activar la salud interna es activar la congruencia del ser que nos lleva a tener soberanía sobre nuestra salud.

Podemos conectar con nuestra esencia a través del alimento en su estado más puro; es decir, lo que viene de la tierra, lo que surge de forma natural.

Según las medicinas ancestrales, tanto la ayurvédica como la medicina tradicional China, nosotros, los seres humanos estamos compuestos de varios cuerpos: físico, emocional, pránico, astral, energético, etc.

Si queremos nutrirnos holísticamente tenemos que tener en cuenta que esos cuerpos interactúan entre sí como redes comunicantes. Por eso hay que tener en cuenta que la nutrición no sólo se da a nivel físico.

Conviene que revisemos:

  • Qué comemos.
  • Cómo lo comemos. 
  • Cuándo y con quién.

No me sentará igual el alimento si lo consumo con calma o con estrés; si estoy en buena compañía o con alguien que no me gusta; si mientras como, veo las noticias o escucho buena música; si mastico con calma o engullo; si agradezco el alimento y estoy presente, o estoy pensando en otros temas y como de manera automática.

  • El alimento es el combustible del cuerpo, así pues la energía que hará funcionar nuestro organismo dependerá de su calidad y cantidad.
  • En nuestras células hay una parte de los elementos que conforman la vida:
    • El fuego en forma de calor, nos ayuda a realizar la digestión y cuando está en exceso produce inflamación.
    • Por el elemento agua circulan los nutrientes, y cuando se atasca produce edemas.
    • La tierra forma los músculos y da consistencia.
    • El aire es imprescindible para realizar el metabolismo y trasformar los nutrientes en energía vital.

Recordar significa volver a ver las cosas desde el corazón. Por ello recordemos y llevemos a la práctica lo que necesitamos. Si somos la mayoría los que nos enfocamos en lo que nos otorga vitalidad, vida y esperanza, encontraremos salud y eso repercutirá en nuestra sociedad de manera visible.

La meta que traemos instalada desde nuestro nacimiento es ser felices y estar en paz, es difícil encontrar esa meta si no estamos en sintonía con La Madre Naturaleza.

Ya que la felicidad y la salud van de la mano y la salud es el capital principal que tenemos que administrar, cuidémonos antes de enfermar.

El buen ejemplo se contagia, evitemos los plásticos, no usemos productos desechables y tengamos presente que con la salud debemos invertir en calidad 100%.

La alimentación natural incluye también buenas noticias y debemos recordar que es posible vivir sin enfermedad ni medicamentos.

La nutrición consciente es vincular la consciencia a nutrirnos, es estar presentes a través de todos los sentidos y abarca todas las experiencias diarias.

Te animo a decidir conscientemente de qué te nutres y ver el impacto que eso genera en tu salud mental emocional y física.

Namasté.

Ángela Aguilar.

Naturópata, Nutricionista y Gastrobotánica.

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