Respirando el presente.

La función vital más importante del ser humano es la respiración.

Tomamos aliento cuando salimos del vientre materno y por primera vez nuestros pulmones reciben el aire. Éste acto de inhalar y exhalar nos acompañará hasta el final de nuestra existencia, ya que terminamos la vida con una exhalación.

En la tradición yóguica se habla de que nacemos con un número determinado de respiraciones y de nosotr@s depende cómo las gestionamos, si respiramos de manera rápida y superficial gastaremos nuestro caudal de respiraciones en un tiempo mucho más corto que si elegimos respirar lenta y profundamente.

Mi propuesta es que seamos conscientes de que cada respiración es una oportunidad para sentir el momento presente, y es únicamente en el presente donde podemos disfrutar del privilegio de la vida. El pasado y el futuro son tiempos de la mente, pero la vida sólo acontece ahora, aquí, en éste instante.

Puede que te preguntes:

¿Qué puedo hacer?

¿Cómo ser consciente de mi respiración?

La respuesta es muy sencilla, tal vez por eso no se aplica.

Para, detente un instante, no hagas nada y observa tu ritmo natural de respiración. Percibe cómo el aire entra fresco a través de tus fosas nasales y cómo sale; cada uno tenemos un ritmo, un tempo en nuestra inhalación y exhalación.

El primer paso es prestarle atención, sin más; si vemos que entramos en procesos mentales de juicios (pensar si lo haré bien o qué tengo que sentir), regresamos a percibir la respiración natural, sin más.

Cuando llevemos unos minutos en esa observación procuramos inhalar más profundamente, sintiendo que las costillas flotantes se implican expandiéndose y que el aire llega hasta el bajo vientre; después, exhalamos desde el bajo vientre notando el movimiento que se genera en las costillas, las clavículas y los músculos que intervienen en éste proceso vital.

Sin prisa, con mimo respiramos cada vez con más conciencia observando cómo el diafragma interviene en cada movimiento: desciende cuando inhalamos y asciende para ayudar en la exhalación.

Es durante la práctica de ésta respiración cuando podemos visualizar que nos llenamos como una vasija, desde las fosas nasales hasta el bajo vientre, y nos vaciamos desde la parte baja notando cómo el aire sale de nuevo por las fosas nasales; podemos imaginar que la exhalación arrastra todo lo que no corresponde tanto a nivel físico como mental y/o emocional.

Cada respiración es una conexión con el momento presente: inhalo atención a mi cuerpo físico, emocional y mental; exhalo cansancio o cualquier síntoma que no necesite. Inhalo vida, me conecto con todo mi ser.

La respiración nos llena de Prana o Ki, la energía que hay en el aire y contiene sustancias vitales; y gracias a los movimientos de inhalación (expansión) y exhalación (contención) nos acompasamos con el ritmo del universo.

Realizando ésta sencilla práctica 5 minutos 2 veces al día sentirás los beneficios de Vivir el presente, que etimológicamente también quiere decir “regalo”.

Si la respiración consciente sustituye a la respiración automática cambiará tu forma de comprender el mundo, tendrás la sensación profunda de tener los pies sobre la tierra, y los temores se esfumarán.
Daniel Odier.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s