UN MUDRA.

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Mudra es una palabra originaria del sánscrito y significa “sello o gesto”.

Al hacer un mudra se crea un efecto energético especial en el cuerpo y la mente

Se usa en meditación como vehículo de trasmisión entre los dedos y la mente.

Incluyendo mudras  en la rutina de meditación estamos ayudando a restaurar y  nivelar nuestro nivel energético.

Al hacer presión con los dedos canalizamos la energía recibiendo paz, salud y armonía.

No hay contraindicaciones para agregar mudras a nuestra meditación.

Practicándolos con constancia podemos aliviar síntomas molestos, inducir al sueño, mejorar el estado anímico y aumentar la vitalidad, entre otros muchos beneficios.

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POEMA.

Un Mudra es una fuente cargada de candados

que se abren despacio

cuando el ego se oxida.

Un mudra te acordona,

te hace sentir molesto

cuando las furias quieren llevarte al retortero.

Un mudra es un emblema.

un nudo hecho de espejos

que cuando caen te miran desnudo e indefenso.

Que cuando caen te indican poner luz a tu sueño…

y despiertas seguro

de vivir el misterio.

Con el mudra no sabes

por donde hay que cogerlo,

te toca y giras rápido,

tan sólo ves un hueco.

Este es el pacto, el sello

que el prana inconmovible

que fluye sin remansos

tenga puntos de acuerdo.

José Blazquez.

Profesor de yoga y compañero en la sadhana.

COOPERAR PARA REFORZAR LAS RELACIONES ENTRE HUMANOS Y CON EL PLANETA.

APRENDAMOS DE LA RELACIÓN ENTRE LAS PLANTAS.

Si observamos la relación entre los seres vivos no humamos descubrimos una interacción muy interesante.

La mayoría de las plantas viven ancladas al suelo, han evolucionado para nutrirse, reproducirse y defenderse de varias maneras de los animales.

Dado que carecen de órganos únicos como un cerebro o corazón, ninguna parte individual resulta indispensable ya que su estructura, en general, está constituida por módulos repetidos que interactúan.

Las plantas se alimentan sin boca, respiran sin pulmones, ven, oyen, se comunican y se mueven pese a no disponer de órganos sensitivos como los nuestros.

Si la inteligencia es la habilidad para resolver problemas, vemos que en la naturaleza todas las decisiones se toman para el beneficio de la mayoría de los implicados.

Las plantas se defienden de los depredadores con la ayuda de complejas estrategias, solicitan la ayuda de “mensajeros “de confianza para la polinización, sortean obstáculos, se mueven para obtener agua, luz y oxígeno.

Los recientes avances en biología vegetal demuestran que las plantas son organismos con una capacidad demostrada para adquirir, almacenar, compartir, elaborar y utilizar información que obtienen del entorno que las rodea.

Se comunican entre ellas gracias a un lenguaje compuesto por miles de moléculas químicas que se liberan en el aire o en el agua y que contiene información de distinto tipo.

Las raíces pueden comunicarse con otras plantas y todos los organismos de la rizosfera, es decir de la porción de terreno con la que están en contacto y que alberga muchas otras formas de vida.

El suelo es un medio vivo y densamente poblado. Microorganismos, bacterias, hongos e insectos forman un nicho ecológico que vive en equilibrio gracias a la comunicación y colaboración con las plantas.

Los fundamentos ecológicos que todos deberíamos saber, nos sirven para entender cómo las acciones que realizamos afectan a otros organismos y también tienen consecuencias en nuestra vida diaria.

 Se entiende la cooperación como una asociación entre seres vivos en la cual al menos una de las partes se ve beneficiada sin que se perjudique ninguna.

Hay un tipo de cooperación denominada SIMBIOSIS O MUTUALISMO, en ella  ambas partes se benefician, como ejemplo tenemos a plantas que dan espacio y comida a determinadas familias de hormigas y a cambio reciben protección para que nadie se alimente de sus hojas.

Lo colibríes y abejorros, por su parte, polinizan las flores de determinadas plantas a cambio de su néctar.

 Son capaces de comunicarse, organizarse, cooperar, elaborar sus propios remedios para subsistir y protegerse, resolver problemas, tienen mayor capacidad de adaptación al medio que los animales; en definitiva las plantas nos muestran que realmente poseen una gran inteligencia.

 Aún no está decidido si podremos salvarnos y salvar la Tierra de las consecuencias de nuestra arrogancia y locura. La verdad es que no habrá perspectiva ninguna de futuro si no tomamos medidas mucho más drásticas que las que hemos tomado hasta ahora.

Mi propuesta es ser más humildes, observar cómo interactúan los seres vivos en la naturaleza en beneficio del sistema y seguir su ejemplo cooperando entre todos, aunando nuestras habilidades individuales, poniendo los talentos al servicio de un bien mayor en el que todos los seres vivos salimos beneficiados.

No es tan difícil ,¿qué nos detiene?

 El pensamiento egoico de salvar una actitud caduca en la que no hay beneficio para la mayoría ya está en decadencia .

Es momento de actuar, de tender redes de apoyo mutuo, de escuchar la voz interior y generar nuevas formas de habitar éste maravilloso planeta, y sólo tenemos que observar e inspirarnos en la relación que tienen los seres vegetales entre ellos.  

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Respirando el presente.

La función vital más importante del ser humano es la respiración.

Tomamos aliento cuando salimos del vientre materno y por primera vez nuestros pulmones reciben el aire. Éste acto de inhalar y exhalar nos acompañará hasta el final de nuestra existencia, ya que terminamos la vida con una exhalación.

En la tradición yóguica se habla de que nacemos con un número determinado de respiraciones y de nosotr@s depende cómo las gestionamos, si respiramos de manera rápida y superficial gastaremos nuestro caudal de respiraciones en un tiempo mucho más corto que si elegimos respirar lenta y profundamente.

Mi propuesta es que seamos conscientes de que cada respiración es una oportunidad para sentir el momento presente, y es únicamente en el presente donde podemos disfrutar del privilegio de la vida. El pasado y el futuro son tiempos de la mente, pero la vida sólo acontece ahora, aquí, en éste instante.

Puede que te preguntes:

¿Qué puedo hacer?

¿Cómo ser consciente de mi respiración?

La respuesta es muy sencilla, tal vez por eso no se aplica.

Para, detente un instante, no hagas nada y observa tu ritmo natural de respiración. Percibe cómo el aire entra fresco a través de tus fosas nasales y cómo sale; cada uno tenemos un ritmo, un tempo en nuestra inhalación y exhalación.

El primer paso es prestarle atención, sin más; si vemos que entramos en procesos mentales de juicios (pensar si lo haré bien o qué tengo que sentir), regresamos a percibir la respiración natural, sin más.

Cuando llevemos unos minutos en esa observación procuramos inhalar más profundamente, sintiendo que las costillas flotantes se implican expandiéndose y que el aire llega hasta el bajo vientre; después, exhalamos desde el bajo vientre notando el movimiento que se genera en las costillas, las clavículas y los músculos que intervienen en éste proceso vital.

Sin prisa, con mimo respiramos cada vez con más conciencia observando cómo el diafragma interviene en cada movimiento: desciende cuando inhalamos y asciende para ayudar en la exhalación.

Es durante la práctica de ésta respiración cuando podemos visualizar que nos llenamos como una vasija, desde las fosas nasales hasta el bajo vientre, y nos vaciamos desde la parte baja notando cómo el aire sale de nuevo por las fosas nasales; podemos imaginar que la exhalación arrastra todo lo que no corresponde tanto a nivel físico como mental y/o emocional.

Cada respiración es una conexión con el momento presente: inhalo atención a mi cuerpo físico, emocional y mental; exhalo cansancio o cualquier síntoma que no necesite. Inhalo vida, me conecto con todo mi ser.

La respiración nos llena de Prana o Ki, la energía que hay en el aire y contiene sustancias vitales; y gracias a los movimientos de inhalación (expansión) y exhalación (contención) nos acompasamos con el ritmo del universo.

Realizando ésta sencilla práctica 5 minutos 2 veces al día sentirás los beneficios de Vivir el presente, que etimológicamente también quiere decir “regalo”.

Si la respiración consciente sustituye a la respiración automática cambiará tu forma de comprender el mundo, tendrás la sensación profunda de tener los pies sobre la tierra, y los temores se esfumarán.
Daniel Odier.

ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

La nutrición holística relaciona los alimentos con los sentidos: los sabores, los aromas, las texturas y colores de los platos conforman la experiencia.

Si comemos productos sin vida no estaremos saludables, tarde o temprano nuestro médico interno nos dirá en forma de síntomas que no lo estamos haciendo bien.       

Ya que en esta sociedad desconectada se padece un déficit de naturaleza tomemos los alimentos de la madre tierra, sin envasar, sin procesar, lo más frescos posibles, de temporada.

Si consumimos alimentos del lugar donde habitamos nos conectamos con el territorio, nos nutrimos porque en ese lugar crece lo que nosotros, como seres vivos necesitamos.

La madre tierra siempre nos cuida y gracias a ella retornamos a nuestra esencia.

En contra de algunas creencias, para tener energía necesitamos poca cantidad de alimento, pero de buena calidad.

Retiremos de nuestra dieta harinas y azúcares procesados e introduzcamos granos enteros, frutas, frutos, verduras y semillas de cada estación.

Podemos retomar la base dietética de nuestros abuelos, porque ellos estaban conectados con las estaciones, y reservamos los alimentos más calóricos para el invierno y los más refrescantes para el verano.

Por otro lado, si somos creativos con las texturas y los colores elaboraremos platos saludables y atractivos que nutrirán también nuestra vista y olfato, elevando la experiencia de nutrirnos a otro nivel.

Ya que el consumo es nuestra votación, nuestra implicación diaria en la sociedad, si consumimos alimentos naturales estamos colaborando a sanar esta sociedad y por supuesto a nosotros mismos.

Es importante que escuchemos a nuestro cuerpo. No hay dogmas, la dieta es personal. Incluso una misma persona cuando pasa el tiempo, no necesita ni los mismos alimentos ni la misma cantidad, por eso la autoescucha y la flexibilidad son claves.

En estos tiempos es indispensable despertar la fuerza interna que nos permite mantener la salud mental, emocional y física desde nuestra fuerza vital. La dependencia de nuestra salud en el exterior no es sostenible. Activar la salud interna es activar la congruencia del ser que nos lleva a tener soberanía sobre nuestra salud.

Podemos conectar con nuestra esencia a través del alimento en su estado más puro; es decir, lo que viene de la tierra, lo que surge de forma natural.

Según las medicinas ancestrales, tanto la ayurvédica como la medicina tradicional China, nosotros, los seres humanos estamos compuestos de varios cuerpos: físico, emocional, pránico, astral, energético, etc.

Si queremos nutrirnos holísticamente tenemos que tener en cuenta que esos cuerpos interactúan entre sí como redes comunicantes. Por eso hay que tener en cuenta que la nutrición no sólo se da a nivel físico.

Conviene que revisemos:

  • Qué comemos.
  • Cómo lo comemos. 
  • Cuándo y con quién.

No me sentará igual el alimento si lo consumo con calma o con estrés; si estoy en buena compañía o con alguien que no me gusta; si mientras como, veo las noticias o escucho buena música; si mastico con calma o engullo; si agradezco el alimento y estoy presente, o estoy pensando en otros temas y como de manera automática.

  • El alimento es el combustible del cuerpo, así pues la energía que hará funcionar nuestro organismo dependerá de su calidad y cantidad.
  • En nuestras células hay una parte de los elementos que conforman la vida:
    • El fuego en forma de calor, nos ayuda a realizar la digestión y cuando está en exceso produce inflamación.
    • Por el elemento agua circulan los nutrientes, y cuando se atasca produce edemas.
    • La tierra forma los músculos y da consistencia.
    • El aire es imprescindible para realizar el metabolismo y trasformar los nutrientes en energía vital.

Recordar significa volver a ver las cosas desde el corazón. Por ello recordemos y llevemos a la práctica lo que necesitamos. Si somos la mayoría los que nos enfocamos en lo que nos otorga vitalidad, vida y esperanza, encontraremos salud y eso repercutirá en nuestra sociedad de manera visible.

La meta que traemos instalada desde nuestro nacimiento es ser felices y estar en paz, es difícil encontrar esa meta si no estamos en sintonía con La Madre Naturaleza.

Ya que la felicidad y la salud van de la mano y la salud es el capital principal que tenemos que administrar, cuidémonos antes de enfermar.

El buen ejemplo se contagia, evitemos los plásticos, no usemos productos desechables y tengamos presente que con la salud debemos invertir en calidad 100%.

La alimentación natural incluye también buenas noticias y debemos recordar que es posible vivir sin enfermedad ni medicamentos.

La nutrición consciente es vincular la consciencia a nutrirnos, es estar presentes a través de todos los sentidos y abarca todas las experiencias diarias.

Te animo a decidir conscientemente de qué te nutres y ver el impacto que eso genera en tu salud mental emocional y física.

Namasté.

Ángela Aguilar.

Naturópata, Nutricionista y Gastrobotánica.

REVISO Y AGRADEZCO MI LINAJE

Tarde o temprano nos conviene revisar nuestro linaje y dejar de culpar de nuestra situación, de nuestros bloqueos al padre, la madre o los ancestros para abrazar a nuestra niña/o y darle toda la comprensión que no recibió.

Seguro que te has preguntado más de una vez:

¿Por qué nazco en la familia que nazco?

¿Crees que es una lotería?

La respuesta es no.

Si mi aprendizaje es sobre la libertad vendré a una familia que no me permita vivir en libertad, ese fue mi caso.

Si vengo a aprender lo que es el amor voy a nacer en una familia donde no haya amor, o haya tanto que me ahogo de amor.

Nacemos en la familia perfecta, aquí no existen errores.

Cuando profundicemos en nuestras emociones (miedo, rechazo, tristeza, celos, envidia, etc.) veremos las asociaciones en la infancia, porque nacemos como una hoja en blanco, y vamos grabando todo lo que vivimos como huellas en nuestra personalidad, que se instalan y conforman nuestra manera de estar en el mundo.

Inconscientemente replicamos el mismo ambiente porque es lo conocido, lo seguro, aunque sea enfado, gritos, imposición y; por otro lado, es contradictorio porque lo que quiero es paz pero tiendo una y otra vez a repetir la pelea, el enfado.

El niño percibe desde el principio todo el ambiente que está alrededor, y si además eras una niña ultrasensible como yo, captabas los secretos de los que no se hablaba.

Traemos las heridas de nuestros padres, y ellos a su vez de nuestros abuelos, y se repiten los patrones hasta que, conscientemente, con trabajo y dedicación, soltamos el eslabón de la cadena y además de liberarnos de esa carga también rompemos la continuidad de esa información hacia nuestros hij@s y descendientes.

Por eso, cuando soy consciente de que me comporto de una forma que no es elección mía, sino que repito esos patrones mamados en mi tierna infancia, es el momento de plantearme cómo cambiarlo.

Bonito, ¿verdad?. La oportunidad de oro de romper el eslabón es todo un privilegio, pero para eso tenemos que salir de la zona de confort, mirar las cosas con perspectiva y dar un primer paso.

Apostemos por un crecimiento personal, dejando atrás la culpabilidad de nuestras situaciones a lo vivido en la infancia.

Nuestros padres no tuvieron las herramientas que nosotros tenemos, tales como constelaciones familiares, flores de Bach, arteterapia, grupos de trabajo, meditación, terapia craneosacral, masaje metamórfico, rebirthing, respiración holotrópica, etc.

Recordemos que nosotros creamos nuestra realidad con lo que creemos, y podemos cambiar las creencias cuando las miramos y reconocemos que no son nuestras, ahí hay una gran liberación.

Adoptemos a nuestra niña/o dándole comprensión, apoyo, amor absoluto, alegría y gratitud por todos sus talentos.

Necesitamos incorporar nuestra parte intuitiva, la sabiduría interior.

¿Qué tal si nos paramos a respirar, a descansar la mente y a conectarnos con el corazón?

¿Qué tal si armonizamos el parasimpático gracias a nuestra respiración profunda y consciente y nos permitimos estar, sin más, por el placer de vivir el momento, único e irrepetible?

Todos estamos invitados a aprovechar la energía que se manifiesta en cada uno de los equinoccios para despertar nuestra “serpiente” como hilo conductor entre el cielo y la tierra, para que a nivel personal podamos dar un paso más hacia nuestro estado de evolución consciente y contribuir al equilibrio de la vida en la tierra.

Cuando los maestros dicen “dentro de uno está todo”, no hablamos de teoría, tenemos que mirarnos, entrar, sentir, permitirnos las emociones.

Debemos convertirnos en guías del espíritu.

Vivimos tiempos en los que estamos perdiendo nuestro centro, nuestro equilibrio primordial por no coordinarnos con la madre tierra.
Nuestros ancestros hicieron el trabajo que les correspondió en su tiempo, crearon una ciencia mística que equilibró la interacción del hombre con su entorno. Ahora nos corresponde a nosotros hacer nuestro trabajo para equilibrar la vida en nuestro planeta.

Las antiguas culturas construyeron sus templos pensando no solamente en el vínculo estrecho que tenemos los seres humanos con la tierra, sino también en el enorme vínculo que establecemos con el cosmos.
Los templos que hoy conocemos como zonas arqueológicas son monumentos astronómicos que miden no solo los movimientos del sol, sino también los lunares, planetarios y estelares.

La sabiduría que desarrollaron las culturas estaba basada en un concepto muy sencillo: observar a la naturaleza y aplicar en nosotros sus principios. Por ello, ya que estamos en el principio del verano y hemos atravesado el portal del equinocio 2020 te invito a responsabilizarte de ti.

Permitirnos estar en silencio, contemplando, observando la naturaleza, recargándonos con la energía de los elementos como el calor del sol, la fuerza y belleza del agua en movimiento, la suave brisa acariciando la piel. El bosque sostiene múltiples y variadas formas de vida, disfrutemos del canto de las aves, el aroma de las plantas, y la interacción que sucede entre todos los seres.

Una bella manera de conseguirlo es conectarnos a través de cada respiración profunda y comprender que hemos llegado hasta aquí gracias a todo lo vivido, tanto lo que nos ha gustado como lo que no.

Nos invito a soltar lastre.

A no repetir los mismos patrones.

A caminar livian@s por la senda de la vida.

A aceptar nuestro pasado, entendiendo que ha sido parte necesaria del camino.

A amarnos profundamente como criaturas únicas y maravillosas, abrazando a nuestra niña/o, jugando, riendo, bailando, llorando, permitiendo que exprese todo lo que no se atrevió o no pudo, acompañando su proceso de liberación.

Si realizamos este encuentro con nuestra parte más auténtica habremos dado un gran paso y podremos acompañar a otr@s en su proceso.

¿Te animas?

Ángela Aguilar.

Terapeuta Floral.

Formadora

En

Masaje

Metamórfico

Bosques terapéuticos y Meditación tántrica.

cocreasalud@gmail.com    686497676.